2007/01/11

Guantánamo

Hoy se cumple un aniversario que no merece conmemoración y que solo pueden celebrar los enemigos de la libertad y la justicia, pero que es necesario recordar entre el dolor y la vergüenza para mantener un mínimo de dignidad humana.

El caso de Guantánamo es terrible porque nos muestra, no a un malvado haciendo el mal, sino al país más poderoso de la tierra, que pretende ser civilizado y respetuoso de la ley, paladín de la libertad, cometiendo un crimen execrable contra unas personas, sin acusación, sin normas, sin derechos, sin dignidad. Un caso patente de crimen contra la humanidad, de desprecio al derecho internacional que ocurre ante los ojos del mundo sin suscitar debates en Naciones Unidas, sin provocar tensiones diplomáticas, sin conflictos, en medio de la hipocresía, la connivencia y por qué no decirlo, el miedo.

A aquellos que admiramos profundamente al pueblo americano, que creemos sinceramente que se trata de una gran nación fundada sobre unos valores morales y unas convicciones firmes, capaz de los logros más asombrosos que en la ciencia y la tecnología ha visto la humanidad, aún nos duele más ver como en desprecio de su grandeza, se humilla y se rebaja a los niveles despreciables de los mayores enemigos de la humanidad.

Ni la seguridad, ni la defensa, ni la guerra puede justificar un crimen contra la humanidad. No se puede ser libre sin justicia, no puede haber derecho sin dignidad, no puede haber democrácia tiránica ni estado de derecho con excepciones.

Nada en la razón ni en la lógica ampara los crímenes cometidos en Guantánamo, Estados Unidos desprecia prepotente el derecho internacional, pero con ello no humilla a sus enemigos, sino que los refuerza y reafirma, les proporciona argumentos para seguir su lucha, les aprovisiona de forma duradera con armas y bombas que segarán vidas de sus soldados.

En Guantánamo no sufren solo 400 personas privadas de libertad al margen del derecho, torturadas al margen de cualquier sentimiento humano, humilladas de forma absolutamente inmoral. En Guantánamo sufren los padres de la patria norteamericana que lucharon por la Libertad y por la Democracia, sufre todo el pueblo americano que ve pisoteados los principios en los que se funda su querida nación, convertida en una tiranía, sufren los amigos y los aliados de Norteamérica que basan sus relaciones con los Estados Unidos en un derecho internacional que estos pisotean, sufrimos todos los que admiramos a esa gran nación y a ese pueblo porque la realidad nos muestra que son capaces, junto con grandes obras, de grandes bajezas. Como amigos, los ciudadanos norteamericanos deberían escucharnos cuando nos permitimos recordar las palabras de su primer presidente, Georges Washington:

“El gobierno no es razón, no es elocuencia…¡Es una fuerza!, Como el fuego, es un sirviente peligroso y un maestro a temer; nunca ni por un momento debe dejarse que actúe de forma irresponsable”.

"La Constitución de los Estados Unidos: E informacion fascinante al respecto", Terry L. Jordan, Oak Hill Publishing, 2006, 96 páginas, ISBN 1891743031